HOJA PARROQUIAL SEMANAL

Domingo III de Pascua

Ciclo C / 4 de Mayo 2025

Parroquia Virgen de los Dolores

Teléfono: 659 65 82 62

DIOCESIS DE ASIDONIA

Jerez de la Frontera

  • Primera Lectura
  • Salmo Responsorial
  • Segunda Lectura
  • EVANGELIO

  • PRIMERA LECTURA

    Lectura de los Hechos de los Apóstoles 5, 27b-32. 40b-41

    En aquellos días, el sumo sacerdote interrogó a los apóstoles, diciendo:

    «¿No os habíamos ordenado formalmente no enseñar en ese Nombre? En cambio, habéis llenado Jerusalén con vuestra enseñanza y queréis hacernos responsables de la sangre de ese hombre».

    Pedro y los apóstoles replicaron:

    «Hay que obedecer a Dios antes que a los hombres. El Dios de nuestros padres resucitó a Jesús, a quien vosotros matasteis, colgándolo de un madero. Dios lo ha exaltado con su diestra, haciéndolo jefe y salvador, para otorgar a Israel la conversión y el perdón de los pecados. Testigos de esto somos nosotros y el Espíritu Santo, que Dios da a los que lo obedecen».

    Prohibieron a los apóstoles hablar en nombre de Jesús, y los soltaron. Ellos, pues, salieron del Sanedrín contentos de haber merecido aquel ultraje por el Nombre.

    Palabra de Dios

    SALMO RESPONSORIAL

    Sal.29, 2 y 4. 5 y 6. 11 y 12a y 13b

    Te ensalzaré, Señor, porque me has librado
    y no has dejado que mis enemigos se rían de mí.
    Señor, sacaste mi vida del abismo,
    me hiciste revivir cuando bajaba a la fosa.R/. Te ensalzaré, Señor, porque me has librado.

    Tañed para el Señor, fieles suyos,
    celebrad el recuerdo de su nombre santo;
    su cólera dura un instante;
    su bondad, de por vida;
    al atardecer nos visita el llanto;
    por la mañana, el júbilo.R/. Te ensalzaré, Señor, porque me has librado.

    Escucha, Señor, y ten piedad de mí;
    Señor, socórreme.
    Cambiaste mi luto en danzas.
    Señor, Dios mío, te daré gracias por siempre.R/. Te ensalzaré, Señor, porque me has librado.

    SEGUNDA LECTURA

    Lectura del libro del Apocalipsis 5, 11-14

    Yo, Juan, miré, y escuché la voz de muchos ángeles alrededor del trono, de los vivientes y de los ancianos, y eran miles de miles, miríadas de miríadas, y decían con voz potente:

    «Digno es el Cordero degollado de recibir el poder, la riqueza, la sabiduría, la fuerza, el honor, la gloria y la alabanza».

    Y escuché a todas las criaturas que hay en el cielo, en la tierra, bajo la tierra, en el mar —todo cuanto hay en ellos—, que decían:

    «Al que está sentado en el trono y al Cordero la alabanza, el honor, la gloria y el poder por los siglos de los siglos».

    Y los cuatro vivientes respondían:

    «Amén».

    Y los ancianos se postraron y adoraron.

    Palabra de Dios

    E V A N G E L I O

    Lectura del santo Evangelio según San Juan 21, 1-19

    En aquel tiempo, Jesús se apareció otra vez a los discípulos junto al lago de Tiberíades. Y se apareció de esta manera:

    Estaban juntos Simón Pedro, Tomás, apodado el Mellizo; Natanael, el de Caná de Galilea; los Zebedeos y otros dos discípulos suyos.

    Simón Pedro les dice:

    «Me voy a pescar».

    Ellos contestan:

    «Vamos también nosotros contigo».

    Salieron y se embarcaron; y aquella noche no cogieron nada. Estaba ya amaneciendo, cuando Jesús se presentó en la orilla; pero los discípulos no sabían que era Jesús.

    Jesús les dice:

    «Muchachos, ¿tenéis pescado?».

    Ellos contestaron:

    «No».

    Él les dice:

    «Echad la red a la derecha de la barca y encontraréis».

    La echaron, y no podían sacarla, por la multitud de peces. y aquel discípulo a quien Jesús amaba le dice a Pedro:

    «Es el Señor».

    Al oír que era el Señor, Simón Pedro, que estaba desnudo, se ató la túnica y se echó al agua. Los demás discípulos se acercaron en la barca, porque no distaban de tierra más que unos doscientos codos, remolcando la red con los peces.

    Al saltar a tierra, ven unas brasas con un pescado puesto encima y pan.

    Jesús les dice:

    «Traed de los peces que acabáis de coger».

    Simón Pedro subió a la barca y arrastró hasta la orilla la red repleta de peces grandes: ciento cincuenta y tres. Y aunque eran tantos, no se rompió la red.

    Jesús les dice: «Vamos, almorzad». Ninguno de los discípulos se atrevía a preguntarle quién era, porque sabían bien que era el Señor. Jesús se acerca, toma el pan y se lo da, y lo mismo el pescado.

    Esta fue la tercera vez que Jesús se apareció a los discípulos después de resucitar de entre los muertos.

    Después de comer, dice Jesús a Simón Pedro:

    «Simón, hijo de Juan, ¿me amas más que estos?».

    Él le contestó:

    «Sí, Señor, tú sabes que te quiero».

    Jesús le dice:

    «Apacienta mis corderos».

    Por segunda vez le pregunta:

    «Simón, hijo de Juan, ¿me amas?».

    Él le contesta:

    «Sí, Señor, tú sabes que te quiero».

    Él le dice:

    «Pastorea mis ovejas».

    Por tercera vez le pregunta:

    «Simón, hijo de Juan, ¿me quieres?».

    Se entristeció Pedro de que le preguntara por tercera vez:

    «¿Me quieres?»

    Y le contestó:

    «Señor, tú conoces todo, tú sabes que te quiero».

    Jesús le dice:

    «Apacienta mis ovejas. En verdad, en verdad te digo: cuando eras joven, tú mismo te ceñías e ibas adonde querías; pero, cuando seas viejo, extenderás las manos, otro te ceñirá y te llevará adonde no quieras».

    Esto dijo aludiendo a la muerte con que iba a dar gloria a Dios. Dicho esto, añadió:

    «Sígueme».

    Palabra del Señor


    ANGELUS

    V. El Ángel del Señor anunció a María,
    R. Y concibió por obra del Espíritu Santo.
    Avemaría.
    V. He aquí la esclava del Señor.
    R. Hágase en mi según tu palabra.
    Avemaría.
    V. Y el Verbo se hizo carne.
    R. Y habitó entre nosotros.
    Avemaría.
    V. Ruega por nosotros, Santa Madre de Dios,
    R. Para que seamos dignos de alcanzar las promesas de Nuestro Señor Jesucristo.
    Oración
    Te suplicamos, Señor, que derrames tu gracia en nuestras almas para que los que, por el anuncio del Ángel, hemos conocido la encarnación de tu Hijo Jesucristo, por su Pasión y Cruz seamos llevados a la gloria de su Resurrección. Por el mismo Jesucristo Nuestro Señor.
    R. Amén.
     

    REGINA COELI

    V. Alégrate, Reina del cielo; aleluya.

    R. Porque el que mereciste llevar en tu seno; aleluya.

    V. Ha resucitado, según predijo; aleluya.

    R. Ruega por nosotros a Dios; aleluya.

    V. Gózate y alégrate, Virgen María; aleluya.

    R. Porque ha resucitado Dios verdaderamente; aleluya.

    Oración: Oh Dios que por la resurrección de tu Hijo, nuestro Señor Jesucristo, te has dignado dar la alegría al mundo, concédenos que por su Madre, la Virgen María, alcancemos el gozo de la vida eterna. Por el mismo Jesucristo Nuestro Señor.

    R. Amén>

    REGINA COELI -en latín

    V.Regina coeli, laetare, alleluia:

    R.Quia quem meruisti portare, alleluia.

    V.Resurrexit sicut dixit, alleluia.

    R. Ora pro nobis Deum, alleluia.

    V. Gaude et laetare, Virgo Maria, Alleluia,

    R. Quia surrexit Dominus vere, alleluia.

    Oremus: Deus qui per resurrectionem Filii tui, Domini nostri Iesu Christi, mundum laetificare dignatus es: praesta, quaesumus, ut per eius Genetricem Virginem Mariam, perpetuae capiamus gaudia vitae. Per eundem Christum Dominum nostrum.

    R. Amen